Los terremotos en Venezuela, han alimentado mitos urbanos y teorías conspirativas que desafían la realidad científica de la sismicidad del país.
Al estar ubicado sobre el límite entre la placa del Caribe y la placa de América del Sur, el territorio venezolano es propicio para movimientos naturales debido a fallas como la de Boconó, San Sebastián y El Pilar.
Sin embargo, el imaginario popular ha construido narrativas alternativas basadas en la geopolítica, la tecnología militar y la explotación de recursos.
Estas son las teorías conspirativas tras los terremotos en Venezuela
Las teorías conspirativas tras el fuerte «doblete sísmico» de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió a Venezuela el 24 de junio de 2026 han proliferado masivamente en redes sociales, aunque todas ellas carecen de sustento científico. Los principales mitos difundidos giran en torno al uso de supuestas armas tecnológicas o intervenciones humanas maliciosas para generar el desastre de forma artificial.
A continuación se detallan las teorías conspirativas más comunes que han circulado y la realidad científica que las desmiente:
1. El Proyecto HAARP
- El mito: Múltiples publicaciones virales afirman que el Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia (HAARP), un proyecto estadounidense, causó los terremotos deliberadamente utilizando ondas de alta frecuencia.
- La realidad: Científicos y agencias de verificación como Chequeado y Maldita.es han aclarado que HAARP estudia la ionosfera (la capa más externa de la atmósfera). No tiene la capacidad física, tecnológica ni energética para alterar las placas tectónicas o generar movimientos sísmicos en el subsuelo.
2. Ataques con armas de energía dirigida o rayos láser
- El mito: En plataformas como TikTok e Instagram se han difundido videos afirmando que el sismo fue provocado por el impacto de «rayos láser» espaciales o sofisticadas armas de energía dirigida impulsadas por potencias extranjeras.
- La realidad: No existe tecnología humana capaz de acumular o disparar energía suficiente para fracturar la corteza terrestre a kilómetros de profundidad.
3. Armas de neutrinos y dispositivos secretos
- El mito: Otras narrativas sugieren la supuesta utilización de «tecnología de neutrinos» o dispositivos secretos generadores de sismos para desestabilizar financieramente o políticamente al país.
- La realidad: Los neutrinos son partículas subatómicas que casi no interactúan con la materia ordinaria y atraviesan planetas enteros sin causar daños ni alterar la geología. No existe sustento académico para estas aseveraciones.
4. Supuestos simulacros previos de EE. UU.
La realidad: Los terremotos son completamente impredecibles con la tecnología actual. Las misiones diplomáticas y organismos de socorro realizan simulacros de rutina de forma periódica en países con historial sísmico, sin que esto guarde relación predictiva con eventos reales.
El mito: Usuarios en internet aseguran que la embajada de Estados Unidos realizó un «simulacro de evacuación masiva» días antes del terremoto, asumiendo que «sabían» lo que iba a ocurrir.
5. Extracción petrolera agresiva
Extracción petrolera agresiva: Vincula erróneamente los sismos corticales profundos con el fracking o la actividad de pozos en el oriente del país, aunque la magnitud de estos eventos supera la capacidad del impacto por extracción de crudo.
Cielo rojo tras los terremotos en Venezuela
El cielo rojo tras los sismos en Venezuela responde a un fenómeno óptico llamado dispersión de Rayleigh, el cual se ve intensificado por partículas de polvo y humedad en el aire. No existe evidencia científica que vincule directamente el color del cielo con la actividad sísmica.
La intensa coloración rojiza que sorprendió a varios estados del país se explica por tres factores meteorológicos principales:
- Dispersión de la luz: Al atardecer, la luz del Sol debe atravesar una capa de atmósfera mucho más gruesa. En este recorrido, los colores de onda corta (como el azul y el violeta) se dispersan, dejando visibles únicamente los tonos largos y cálidos (rojos y naranjas).
- Polvo y escombros: Las partículas de polvo en suspensión en la atmósfera dispersan aún más la luz solar. A las condiciones climáticas habituales se sumó la gran cantidad de polvo y partículas levantadas por el colapso de infraestructuras a causa de los terremotos, lo que magnificó los tonos rojizos en las áreas más afectadas.
- Factores meteorológicos: La presencia de nubosidad alta (asociada a ondas tropicales comunes en la época) y la entrada de polvo del Sahara aumentan las partículas en suspensión, creando el fenómeno conocido meteorológicamente como arrebol o candilazo.
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Prensa LOV/Carmen Cecilia Guerra
Con IA


